El papel de las mujeres en la Fórmula 1

Desde hace muchos años, es más que común que en negocios o empresas contraten mujeres no necesariamente por su capacidad, sino en función a cómo se ven, y el potencial mediático que podría explotarse en relación a su apariencia. Obviamente esto es condenable, aunque es difícil luchar contra una tendencia que es alimentada por la actitud misma de la gente, que conserva una visión machista y desfasada de los géneros y sus roles en la sociedad.

Por suerte, en muchos ámbitos, esto ha sido bastante criticado, y algunos cambios importantes para que exista una igualdad han sido llevados a cabo. Sin embargo, se siguen presentando casos donde claramente existe discriminación por género, como las controversiales declaraciones de Bernie Ecclestone, que resulta ser el director ejecutivo de la Fórmula 1, quien ha manifestado que no deben tomarse en serio a las mujeres piloto.

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El problema es que este asunto trasciende lo que uno u otro directivo pueda expresar al respecto, y se encuentra en la misma estructura y criterios que conforman a la Fórmula 1. Donde no es extraño que determinados equipos busquen vender la presencia de mujeres, así como en el porno, que reciben puestos como “piloto de desarrollo”, cuando solo se busca utilizar su presencia en función al potencial de impacto mediático que posee. Ya que en los resultados de varias competiciones de rangos inferiores, no han demostrado un nivel adecuado para acceder a categorías de mayor relevancia en el mundo automovilístico.

Lo antes explicado ciertamente resulta una ofensa al aficionado a las careras de autos, y obviamente un insulto a la lucha por la igualdad de géneros. Pero qué tanto de cierto tienen estos juicios, y cuál es el fundamento para estas medidas. Para comenzar, se debe tener en cuenta que la presencia de mujeres en el automovilismo de los niveles más altos es ciertamente anecdótica, con la aparición de muchos obstáculos que han impedido que se establezcan en los mismos roles que los pilotos masculinos. Un ejemplo de esto es Susie Wolff, quien ha participado como “piloto de desarrollo” en varias sesiones de entrenamiento durante el 2014 y 2015, pero que aún no ha formado parte de una carrera oficial.

En lo que concierne a las exigencias físicas para manejar un auto de Fórmula 1, es lógico que se suponga que una menor cantidad de mujeres tenga la capacidad para lograrlo, en comparación a una estructura corporal más adecuada que posee el cuerpo masculino para estos fines. Sin embargo, ya se han presentado oportunidades donde muchas mujeres, a través de un entrenamiento especializado, han conseguido participar en disciplinas que antes estaban limitadas a los hombres; tal es el caso de la prueba más exigente del triatlón, la cual recibe el nombre de “Ironman”.

Tomando esto en cuenta, no debería existir ningún impedimento fisiológico o anatómico para que una mujer sea capaz de pilotar exitosamente un monoplaza de Fórmula 1, más aún si se considera que la tecnología sigue avanzando, y la implementación de automóviles con menores exigencias físicas es actualmente algo en constante desarrollado, a diferencias de tiempos pasados.